JUGABILIDAD - Commandos: Strike Force -
Lo más destacado en este punto es sin duda que este no es un FPS al uso. De hecho, desde un primer momento Pyro tuvo muy claro que quería aportar algo nuevo en el género. A pesar de todo, el esfuerzo no ha servido para conseguir todo lo que se esperaba, existen multitud de defectos que, aunque pequeños, repercuten en la valoración final de la jugabilidad.
En lo positivo podríamos nombrar la multitud de posibilidades a la hora de realizar las misiones, algo que ya lo diferencia de la rígida linealidad de otros shooters. Esto nos permite utilizar estratégicamente la violencia o el sigilo, el ataque selectivo, los disparos a distancia... todo esto lo convierte en un título ampliamente rejugable.
Para planear correctamente la estrategia contaremos con un radar que nos muestra el escenario y la posición de los enemigos, además del estado en el que estos se encuentran: en calma o en alerta.
Sin embargo, han aumentado las situaciones de acción, en que la estrategia de matar a todo lo que se mueva sea la única forma de salir vivo, frente a lo que venía siendo habitual en otras entregas en que primaba el sigilo por encima de todo y un error podía costar la muerte.
Los objetivos son muy variados, no se puede negar, liberar prisioneros y secuestros de generales a misiones de sabotaje, todos ellos aderezados con la variedad de armas que siempre ha caracterizado a Commandos. Esta vez agrupadas en tres personajes: Boina verde, francotirador y espía.
Pero hay errores muy graves, como que misiones de sigilo puedan convertirse en una masacre de soldados nazis avanzando estilo Rambo ya que no te oirán a menos que te encuentres muy cerca de otro soldado. Otro, la imposibilidad de ocultar los cuerpos de los enemigos (una de las características más atrayentes de otros Commandos) que, sin embargo, desaparecen como por arte de magia al rato o si les robamos la ropa. ¡Tachán! ya no hay cadáver. Enorme fallo.
DIVERSIÓN - Commandos: Strike Force -
Muchos al leer hasta aquí se habrán sentido decepcionados. Y no es que Commandos: Strike Force sea un mal juego, es que no se acerca a los niveles de perfección de anteriores entregas ni a la de los líderes del género.
El modo individual, aunque bastante trabajado como demuestra la multitud de misiones diferentes, es algo limitado en su duración. Eso se ha intentado compensar con una libertad que aumentara el aspecto rejugable. Libertad que está algo mal implementada, al poder convertir el juego en una masacre y no en un FPS táctico como Pyro hubiera deseado.
El modo multijugador nos ofrece interesantes alternativas. Contaremos con los clásicos deathmatch o captura de bandera, de los que poco hay que decir, pero también con una novedad que rebosa originalidad. El modo Sabotaje nos permitirá realizar secuestros. Una alternativa de los más divertido en multijugador. Por último echamos de menos un modo cooperativo.