GRÁFICOS - GUN -
GUN es un juego multiplataforma, con lo cual ya nos podremos imaginar como luce en los compatibles. Como siempre ocurre en estos casos, se desarrolla teniendo en cuenta su desempeño en los sistemas menos potentes y convirtiéndolo a los demás. En estos últimos casos (léase XBOX y PC) nos damos cuenta que podría verse mucho mejor, pero que el compromiso de rendimiento es lo más económico y práctico que eligen todos los desarrolladores.
Si bien presenta un acabado prolijo técnicamente, las texturas no son para nada todo lo detalladas que puede mostrar un PC potente de nuestros días. Todo resulta demasiado plano y liso, con materiales que no se distinguen bien unos de otros. En el caso de las rocas y paredes de las montañas podemos ver vetas dentro de ellas desde una cierta distancia medianamente lejana pero todo cambia ya estando a unos cuantos metros de cercanía relativa a ellas. De lejos todo luce correctamente, pero más de cerca la situación cambia radicalmente para peor. La madera tiene bastante mejor aspecto pero con las limitaciones generales del juego, impuestas por cuestiones de desarrollo explicadas en líneas superiores. Los metales se ven desfavorecidos por la ausencia de brillos y más aún de reflejos realistas de superficies.
No se ha utilizado ninguna técnica gráfica avanzada existente hoy en día como píxel/vertex shader, HDR o trabajados efectos de partículas, por ejemplo. Por lo tanto, los efectos gráficos son muy simples y básicos. El polvillo y vapores tienen un aspecto creíble, pero el agua no. Esta no tiene reflejos de los objetos que la rodean ni ondulaciones producto del movimiento o soplido del viento. Es más, se ve como una superficie gris o azulada sin movimiento, como si se tratase de un objeto sólido, o de una tela que yace inerte sobre la arena del desierto. Una verdadera lástima, que le resta mucho puntaje al apartado gráfico. El fuego y las explosiones también se ven muy elementales y parecen de juegos de hace algunos años atrás.
Lo bueno, dentro de todas estas carencias, es que no requiere una tarjeta gráfica muy potente para poder ejecutarlo. A pesar de ello y de contar con una placa aceleradora que supera holgadamente los requerimientos del juego, hay algunos momentos donde se evidencia una notable caída en la velocidad de cuadros por segundo, como por ejemplo las explosiones y la abundancia de polvillo. Otra situación muy curiosa y sobre todo bastante molesta es que se notan mucho los tiempos de carga entre una zona y otra del mapeado, algo que corta enormemente la jugabilidad y que me ha hecho perder la paciencia en más de una ocasión. Notamos que en estos momentos todo se congela en pantalla mientras el disco duro trabaja a full en la carga de la zona siguiente. Resulta un verdadero incordio: imagínense en una frenética persecución por tiempo y que esto pase. Me ha ocurrido frecuentemente, luego de esta situación, que partes del escenario “me desaparecían”, concretamente el suelo y los decorados, debiendo detenerme unos instantes para que todo vuelva a la normalidad.
En contraposición, el sistema de daño se luce, con zonas de impacto bien marcadas que hacen la diferencia en los innumerables tiroteos y secuencias de acción que seremos partícipes. Como siempre ocurre en estos casos, un tiro bien puesto en la cabeza es la apuesta más segura, aunque en otras partes del cuerpo será necesario en misiones donde tenemos que capturar a alguien vivo o hacer que se detenga.
A pesar de todas las limitaciones antes citadas, se logra crear un excelente clima y representar fielmente el ambiente del lejano oeste norteamericano de finales del siglo 19, con una paleta de colores en marrón, ocre y caliza. Están presentes todos los lugares y personajes típicos del ambiente: el “saloon”, la comisaría, oficina de correos, casino, etc. Hay detalles muy especiales, como los pastos que recorren el pueblo, de esos que ruedan impulsados por el viento. Lo que desentona enormemente es la carencia de personajes dentro de estos lugares: en contadas ocasiones nos encontraremos con ellos dentro, salvo en lugares donde la historia tenga puntos importantes.
Caminando por la calle o cabalgando a través del desierto la situación cambia. Allí hay personajes que le dan vida a la aventura: peatones que hablan entre ellos, frecuentes tiroteos, bandidos e indios que nos atacan en medio del desierto, etc.
Sus animaciones son bastante mecánicas, tal vez por no tener un papel importante en la historia. Pero todo cambia en las escenas cinemáticas, generadas con el mismo motor del juego, donde todo brilla y la excelencia está presente a cada instante. Las expresiones faciales son supremas, y los movimientos corporales muy naturales y fluidos.
SONIDO - GUN -
La banda sonora acompaña perfectamente la acción y las secuencias automáticas intermedias, acrecentando el clima que corresponde a cada momento. Está realizada en tono orquestal, pero también tiene piezas de melodía “country”, con instrumentos típicos de la época en que se desarrolla la historia del juego como el banjo.
Los sonidos de disparos suenan muy potentes y se diferencian perfectamente según se trate de un arma u otra. Muchos son particulares del género western, como los silbidos de las balas cuando atraviesan el aire, algo que cualquier aficionado al género reconocerá al instante. Todos están muy bien logrados y suenan bastante reales, aunque los de algunas armas se nota que han sido realzados o transformadazos para lograr un mayor impacto.
Escucharemos también muchos otros efectos como la recarga de las armas, explosiones, cristales y muebles rotos, líquidos fluyendo, etc. También sonarán diferentes nuestros pasos y el ruido de los objetos al caer según la superficie en que nos encontremos.
El punto verdaderamente fuerte en el apartado del audio está en las impecables y excelentes actuaciones de voces, correspondientes a actores muy reconocidos de primer nivel. La versión de juego analizada corresponde a la versión con audio en inglés y subtitulado en español. En este caso se agradece, por la presencias de figuras tales como: Thom Jane, Kris Kristoferson, Tom Skerrit, Ron Perlman y muchas más. La personificación de cada protagonista es soberbia: las emociones se palpan a cada momento, logrando que la gran historia cobre vida de una manera espectacular y pocas veces vista.