¿Me vas a dar órdenes?
Como dijimos anteriormente,
Starcraft II es una mezcla de lo nuevo y de lo viejo. Somos conscientes de las incipientes críticas que ya ha recibido el título por pecar de clasista y moderado, pero
cambiar la jugabilidad de Starcraft sería como cambiar las reglas del ajedrez. Lo que ha hecho Blizzard, sin embargo, es modificar el tablero y abandonar la moda noventera de “construir y conquistar”. Ahora, nuestros objetivos tienen sentido y son variados. Nuestras estrategias definen la partida, sobre todo en los niveles altos de dificultad, y la épica se garantiza con escaramuzas imposibles y, sobre todo, con fe ciega. Si recordáis alguna de esas películas en las que se lanza un ataque desesperado cuando todo está perdido, veréis como vuestras decisiones no difieren mucho de éstas. Si tu objetivo es uno, no importará lo que se pierda por el camino.
Esto se consigue por una razón clave. La IA del enemigo, que no te dejará construir a tu ritmo, y que emula la cantidad de partidas vistas en la red.
Ahora, el enemigo es fiero, no te dejará construir una fortaleza con innumerables tropas para después soportar un ataque masivo de chorrocientas naves y tanques que te hayan dejado construir tranquilo.
Esto se ha conseguido gracias a unidades que nivelan la partida de un modo sin igual. Con picos de ataque masivo compensados con defensas mínimas. Todo lo contrario, por decirlo así, de Street Fighter. Ya que aquí la fuerza se consigue con el buen balance de tus unidades, y no construyendo veinte cruceros de combate. Y es que todas las unidades tienen su punto débil, pero debes descubrirlo, invitándote a jugar lo que parecen minijuegos en el camino al objetivo final.
Todo eso, que no se ve, es el verdadero cambio de Starcraft II.
También tenemos los regalos de Blizzard, con un puñado de misiones Protoss para que no nos echemos a llorar, y ciertos momentos rejugables que se consiguen con misiones rechazadas debido a
ciertas decisiones que deberemos tomar a lo largo de la campaña.
Por otro lado, el multijugador es lo que todo el mundo esperaba de él.
Se le han añadido funciones de FaceBook para que sea aún más fácil encontrar amigos que se unan a tu red de Battle.net, pudiendo saber cuándo están conectados y si están disponibles para jugar.
Dentro de este modo, el juego es completo y permite que escojamos la raza que queramos y seleccionemos los parámetros a convenir. Todas las reglas que aprendiste en la campaña aquí dejan de tener valor, para empezar a entender por qué su primera parte sigue siendo jugada a día de hoy. Las razas siguen siendo igual de efectivas, aunque quizá se ha mejorado a los Zerg con las orugas y los Protoss con grandes naves aéreas para equilibrar las desventajas que se podían ocasionar con los Terran en Starcraft. Aun así, todo está por debatir y, como en Street Fighter IV, habrá que esperar a que los amos de la red den sus primeras impresiones para saber realmente cuáles son las tácticas y las unidades más efectivas.
Al final, Blizzard ha conseguido que cada jugador vea a Starcraft II según la cara del prisma que siempre le ha interesado de la compañía. El ferviente jugador de estrategia tiene un título redondo, que realmente te reta con una misión final, Todo o Nada, que exasperará al más experimentado. El que esté absorbido por este mundo verá una evolución parecida a la sucedida de Warcraft II a Warcraft III, y además (admitiendo nuestro prejuicio) catártica a nivel narrativo. No tendremos que esperar a un MMO, como ocurrió con la historia de Arthas (y que se lo carguen treinta jugadores en una raid), para saber qué ocurrirá con los personajes y con la historia. Quizá en un giro demasiado apresurado de los acontecimientos, no tendremos ni tan siquiera que esperar a la próxima expansión para sentirnos llenos.
Con todo, y como siempre, Blizzard ha hecho bien el trabajo.
Ha vuelto a demostrar que en esta industria hay más maneras de ver las cosas y se puede amar y cuidar un producto y seguir ganando dinero, dando una lección a ese trabajador/usuario “quejica” cuya frase favorita es “al final, todo esto es un negocio”. A día de hoy, Blizzard lleva vendidas 1,5 millones de unidades de Starcraft II, en un juego de PC y de estrategia, condenadamente bueno.
Nosotros, entonces, nos preguntamos quién está equivocado.
NOTA FINAL: 9
A FAVOR Y EN CONTRA - Starcraft II: Wings of Liberty -
A favor:
- Campaña independiente y satisfactoria
- Variedad en las misiones y excelentes modos de dificultad
- Multijugador que renovará una generación
En contra:
- El final llega demasiado rápido; ciertos momentos se resuelven de forma muy simple.
- No poder manejar a los Zerg ni tan siquiera un poco nos deja con la miel en los labios.
- Ciertos momentos de la trama están forzados para controlar a los Protoss.
INFORMACIÓN DEL JUEGO - Starcraft II: Wings of Liberty -
GENERO: Estrategia
DURACIÓN: Campaña larga. Infinito multijugador
MODOS DE DIFICULTAD: 4
MODO MULTIJUGADOR: Sí
MODO ONLINE: Sí
EXTRAS: Edición Limitada con: USB con Starcraft I y Brood War. Libro de arte, Cómo se hizo.
FICHA TÉCNICA - Starcraft II: Wings of Liberty -
DESARROLLADORA: Blizzard
DISTRIBUIDORA: Activision Blizzard
LANZAMIENTO: 27-07-10
CALIFICACIÓN EDAD: +16
Precio (€): 59,90€