INTRODUCCIÓN - Quake 4 -
El nombre Id Software no resulta desconocido para nadie perteneciente al mundillo de los videojuegos, más aún para los usuarios de PC. Es una empresa desarrolladora muy importante en el ambiente, creadora de grandes éxitos comerciales y jugables, por sobre todas las cosas. Específicamente, ha sido la que inauguró un género que hoy en día sigue en auge y es uno de los más jugados en consola alguna: el de disparos en primera persona.
Nombres como Doom, Wolfenstein y Quake están grabados a fuego en la memoria de todos nosotros, recordándonos largas horas de ocio frente a las pantallas del ordenador. Más de uno extrañará esos felices momentos de esparcimiento, cada vez menos frecuentes en los que andamos ya entre los treinta y cuarenta años.
Hace una década atrás (si mal no recuerdo), nos quedábamos boquiabiertos ante tan fenomenales gráficos que hoy seguramente provocan enormes carcajadas, al admirar la trepidante acción, temibles enemigos e inmensos escenarios de ese juego que nos deslumbraba: Quake.
Eran casi inexistentes sus competidores, diríamos que nulos, si tenemos en cuenta que su hermano gemelo Doom también era desarrollada por Id Software. Es decir, había una especie de monopolio si se quiere en este incipiente género de los fps. Para nosotros los jugadores, ajenos a esas cuestiones, lo único que importaba era divertirnos con algo nuevo y de gran calidad.
Como el éxito logrado por la primera entrega superó con creces el esperado, era lógico suponer que vendría su continuación. Luego de cuatro años pudimos disfrutar de la segunda parte, la que como no podía ser de otra forma, volvió a sorprendernos. Además, esta vez además de PC, se desarrolló una versión para Playstation, consola que había aparecido unos tres años antes. Como el catálogo de fps disponibles para la misma hasta ese momento era inexistente, todos vimos con esperanza y alegría que semejante título perteneciera al mundo de los 32 bits.
Como los tiempos cambian y los hábitos también, la tercera entrega estaba plenamente orientada al modo multijugador, sin modo historia o de un solo jugador. Aún así, con el auge de Internet y el incremento del ancho de banda de las conexiones, el suceso fue tremendo. El hecho lo demuestran la gran cantidad de servidores que al día de hoy siguen activos, ya que es uno de los juegos más jugados a través de la red.
Hubo muchas quejas respecto a cómo se encaró el desarrollo de esta tercera parte, porque existían muchos jugadores a los cuales o bien no les interesa jugar on-line o que querían los dos modos a la vez, para alternar entre ambos (entre los cuales me incluyo).
La creadora de todos los juegos anteriores, en una actitud muy inteligente, encargó a Raven Software el desarrollo de Quake 4, para que incluyera campañas para un solo jugador y que además contara con partidas por LAN o a través de Internet, así todos quedaban conformes.
Para comprender la historia que se nos cuenta en Quake 4 nos tenemos que remontar a la segunda entrega, donde la Tierra está siendo atacada por los stroggs, unos guerreros cibernéticos mezcla de partes mecánicas y carne, que llevan a cabo una campaña sistemática de aniquilación de otras especies y civilizaciones.
Para contrarrestar semejante amenaza, la armada de la Tierra manda a sus mejores guerreros al planeta de origen de los stroggs, los que son aniquilados en su casi totalidad inmediatamente. Pero un marine logra sobrevivir y logra infiltrase en la base, anulando sus defensas y aniquilando al líder enemigo, Makron. Pero al contrario de lo imaginado, esto no concluyó las hostilidades.
Aquí es donde concluye Quake 2 y arranca Quake 4. Los strogg se están agrupando y con las defensas de su planeta debilitadas, las fuerzas terrestres pueden encarar un completo y último ataque. Pero a diferencia de antes, aquí no estaremos solos, sino que encarnaremos el papel de Matthew Kane, miembro de elite del pelotón Rhino e integrante de la ola de asalto terrestre. Acompañado de un gran ejército peleando a nuestro lado y con gran cantidad de armas y vehículos a nuestra disposición, la victoria está asegurada.
Como vemos, es un argumento por demás sencillo, es un mero pretexto para meternos en un mundo apocalíptico y futurista, donde debemos desparramar disparos a diestra y siniestra a todo lo que se mueva y no sea humano. No creo que nadie se fije en el ritmo del relato o en su elaboración, al fin y al cabo, el juego no pretende más que sólo divertirnos a costa de acción pura y simple, sin quebraderos de cabeza.
Con la tecnología gráfica que disponemos hoy en día, contemplaremos gráficos alucinantes y texturas muy creíbles, mezcladas con buen sonido y una jugabilidad clásica y simple, pero no por eso menos divertida.