Como suele ocurrir en este tipo de juegos,
las misiones que nos encargan los distintos personajes que vamos encontrando por el camino son el grueso de la dinámica. Tampoco en este sentido existen sorpresas en
Torchlight: terminar con los enemigos de un lugar determinado, encontrar objetos, etc. Por supuesto, ir ganando experiencia también se convierte en algo básico durante toda la partida. Eso sí,
en las diez horas aproximadamente que dura el título, no se dan exigencias o muestras de una dificultad demasiado elevada. Más bien es un juego más que accesible.
A esto hay que sumarle, además, el hecho de que
la aventura esté únicamente enfocada a la campaña individual, sin opciones cooperativas ni online de ningún tipo. Esta limitación, no obstante, se compensa con el reducido precio al que sale a la venta (menos de veinte euros).
En cuanto al apartado técnico, alcanza un nivel notable, a pesar de la sencillez con la que ha sido concebido. Los escenarios están muy detallados (algo que ayuda a no caer en la más absoluta de las monotonías), y tanto los protagonistas como los enemigos cuentan con diseños imaginativos y carismáticos.
Todo enfocado desde una apariencia cartoon muy atractiva. La banda sonora recuerda mucho a la de
Diablo 2 (no en vano ha sido compuesta por su mismo autor) y contiene melodías muy destacables.
En resumidas cuentas,
Torchlight es un buen juego de rol. Su estilo clásico, pese a no ofrecer nada que no se haya visto ya antes, no decepciona gracias a su adictivo desarrollo lleno de acción.
Un trabajo de manual, pero atractivo si eres amante del género. Ahora sólo toca espera a
Diablo 3…
NOTA FINAL: 7