Hay algunos géneros que necesitan innovar. De hecho, en pocos sitios se valora tanto la originalidad y la madurez como en
MundoGamers. Pero esa máxima no se puede aplicar al mundo de las aventuras gráficas, un género que bebe de la nostalgia y se inspira en videojuegos creados en otro tiempo. Por eso los chicos de
Péndulo Studios, no sólo no deben ser tachados de conformistas, sino más valorados como preservadores.
Hablemos claro:
Runaway: A Twist of Fate no sólo es la mejor aventura gráfica del año, sino también un cierre excepcional para una trilogía fantástica y toda una declaración de intenciones por parte de Péndulo Studios. Un grupo que, al margen de las idas y venidas del sector y del mercado, permanece fiel a su estilo y su talento, como los grandes cineastas o artistas. Como debe de ser.
El estilo de juego es, tal y como dijimos en el avance hace un mes, totalmente clásico y convencional. No sólo por su mecánica archiconocida de
point & click (interactuar con los objetos de los escenarios y dialogar con los personajes, todo a golpe de ratón), sino también por su argumento, dividido en capítulos (como sus anteriores entregas) y por ese marcado sentido del humor marca de la casa (y heredado de los grandes clásicos).
Aún así, hay novedades. La sorprendente historia, por supuesto, sigue los acontecimientos vistos en
El Sueño de la Tortuga, cuyo final era abierto a más no poder, pero presenta giros inesperados y, por primera vez,
permite el control de dos personajes: Brian y Gina, que se reparten el protagonismo dependiendo de cada nivel, como ya sucedía en el gran
Hollywood Monsters, otra notable creación de Péndulo Studios.
A nivel jugable, se han insertado dos nuevas opciones: “pedir pista” e “indicar”. La primera orienta en el siguiente paso a dar en el juego, como su propio nombre indica, y la segunda muestra los objetos del escenario con los que se puede interactuar, para así ahorrar tiempo en buscarlos. Sobra decir que, muy posiblemente, los más puristas encuentren ambas opciones poco atractivas, pero en ese caso es tan fácil como no usarlas.
Como hemos comentado anteriormente,
el sentido del humor sigue siendo una de las claves del juego, gracias a los divertidos y variados personajes que aparecen a lo largo de la aventura. Esto, no obstante, no quiere decir que, en cierta manera,
la resolución de los puzles haya evolucionado hasta hacerse algo más lógica que en las anteriores entregas. Eso por no hablar de otros trabajos del estudio. Muy atrás quedan los tiempos del ya citado y de delirante e imposible desarrollo
Hollywood Monsters. La parte negativa de esto está en que la duración del juego y su dificultad se ven notablemente diezmadas. Incluso es posible que resulte demasiado sencillo y corto para los aventureros más experimentados.
Gráficamente sigue siendo un lanzamiento en 2D de bella factura y detallado diseño. La evolución artística y técnica ha sido escasa, aunque hoy en día tanto los escenarios como los personajes están mejor proporcionados y resultan más realistas (respetando siempre, claro, el estilo cartoon de la saga).
El doblaje es, una vez más, sublime, y tampoco sería descabellado considerarlo como uno de los mejores trabajos del año en nuestro idioma.
Si te gustan las aventuras gráfica, no te lo pienses.
Runaway: A Twist of Fate es un homenaje en sí mismo, un título mimado al detalle que demuestra en todos los sentidos el cariño y el respeto con el que Péndulo Studios realiza todos sus trabajos. En una época como la actual, en la que cada vez parece menos factible una segunda época dorada de este maltratado género, lanzamientos como éste sólo pueden ser motivo de alegría.
NOTA FINAL: 8