Crónica de un soldado “afortunado”
Más concretamente, decir que encarnaremos a un soldado británico llamado
Simon Bukner cuyo malsueño empieza al encontrarse solo en el campo de batalla tras ser expuesto, junto a su pelotón, a un gas tóxico. Realmente cuando vuelve en si no se encuentra en el campo de batalla, sino en una zona aislada perteneciente al ejército alemán, siendo él único sobreviviente de cuantos han sido intoxicados. A partir de aquí deberemos desenvolvernos por esa misteriosa zona que, como ya he dejado entrever anteriormente, estará repleta de muertos vivientes de diferentes y variadas formas, desde las típicas cadavéricas hasta las también típicas de carácter monstruoso.
Como veis la trama, pese a tener ese aliciente de misterio que tanto nos gusta, no ha sido realizada por ningún celebre guionista (a saber alguno de sus nombres) ni tampoco nos trasportará a una historia compleja y realmente elaborada, sino que solamente se limita a cumplir para ponernos en un contexto solvente con el que saciar nuestra adrenalina y lado más oscuro. Y digo adrenalina porque Necrovision se trata de un
shooter en primera persona desarrollado por los chicos de
The Farm 51, responsables también del reciente
Men of War así como del inminente
Cryostasis, unos juegos de los que en breve os ofreceremos sus correspondientes
reviews desde aquí,
Mundogamers.
FPS clásico
Si bien la trama no será nada realmente rompedor (aunque como ya he dicho, lo suficientemente firme como para llamar nuestra atención), la propuesta del avanzar que se nos propone tampoco, algo que no es de reprochar ya que los usuarios de
PC estamos sobradamente acostumbrados a este tipo de
First Person Shooters que, mirado en un día feliz, pueden verse como ese recuerdo de un pasado glorioso. Con esto quiero decir simplemente que Necrovision nos trasmite sensaciones similares a la de clásicos como Doom, Quake o Blood, aunque bien es cierto que en el aspecto jugable (mirado desde un punto de vista purista) está ubicado en otro lugar, un lugar irritablemente cercano al de
Painkiller, juego al que nos recordará nada más empezar a jugar.
Pero bien, este es uno de esos juegos que con una primera impresión nada más instalar el DVD se caería en una valoración errónea, pues, si bien la primera mitad del programa es totalmente clásica, la otra resulta algo más novedosa, pues, gracias a un ligero desarrollo de la trama podremos cooperar junto a otros NPCs (y no digo más) y el lugar en que nos encontraremos pasará a ser algo totalmente diferente donde se dará cita todo aquel ser cuya existencia se debe a nuestro lado izquierdo del celebro, todo ello a modo de más acción, diversión y de tener un nuevo papel a desempeñar, más comprometido, más americano.
Vale, ambientación (buena) oscura con bichos raros, una arma de forma permanente en pantalla que se situará acorde con su contexto de la Primera Guerra Mundial y un protagonista que vive unas experiencias que a muchos les gustaría... pero, ¿Qué hay de lo comentado anteriormente? Si señores (y, sobretodo, señoras, ejem.), lo de la jugabilidad desde un punto de vista más estricto.
Pues bien, como ya he dicho es la de toda la vida pero, ofrece algo innovador que nos hace ver este juego con mejores ojos, y es que
mediante nuestras armas y/o puños podremos realizar pequeños combos (de máximo tres golpes). Estos combos vendrán dados por secuencias de tres teclas ya predeterminadas cuya espectacularidad (y lógicamente, alcance) aumentarán de forma lineal con su complejidad de ejecución, cosa que en ocasiones, de forma negativa, hará engorroso el realizar ciertos de los citados. Y digo de forma negativa porque en ocasiones será prácticamente inevitable el hacer uso de los combos ya que los enemigos se nos echarán encima y el combate cuerpo a cuerpo será la única solución pese a lo solventes que resultan las armas de fuego actuando como tales. En cuanto a estas novedosas acciones aplicadas en un FPS decir que su recreación será muy cambiante, habiendo combos en los que el personaje dará una patada al enemigo y después le lanzará el arma a la cabeza, como otros de más simples como un triple golpe de culata, ahí es nada.
Tras la tormenta viene la calma
Otro factor a tener en cuenta en el “campo de batalla” será el de nuestra ira o, mejor dicho, la del “prota”, la que podremos cuantificar gracias a un
medidor de ira que aparece en pantalla y el cual podremos recargar a base de ser especialmente crueles con el rival en cualquier de sus variantes. Esta ira nos servirá para realizar combos (si ya se, otra vez con lo mismo) más espectaculares básicamente.
Y cambiando un poco de tercio, decir que la
I.A. (Inteligencia Artificial) de nuestros enemigos no será para nada loable, ya que los muertos vivientes resultarán tan estúpidos como científicamente tendrían que ser y los humanos, a su vez, también, pues no harán mucho más que cubrirse hasta que una de nuestras balas les cruce el cerebro izquierdo y parte del derecho. Más allá de aquí, tampoco se requiere que el jugón sea un Einstein ya que los
puzzles serán casi inexistentes y, a su vez, los presentes resultarán sencillos a aburrir.
A su vez, las fases de exploración serán también mínimas, por lo que como he dicho anteriormente, este es un juego enfocado estrictamente a la acción, cuyo éxtasis llegará al enfrentarnos a los jefazos de turno, algo quizás más habitual en otros géneros pero que en este caso se ha llevado a cabo correctamente.
Rejugando lo rejugable
El modo principal resulta largo sí, pudiéndose hacer algo monótono y repetitivo pero que, gracias a una ambientación “molona” se hace más llevadero. Aún así, cuando lo completemos (la dificultad es más bien baja) podremos volver a pisar los escenarios visitados para así recolectar todos los secretos que nos amagan, aunque bueno, seguramente paseemos de esta laboriosa tarea para ir directos al
modo multijugador, que nos ofrece los típicos modos (deatmatch, capturar “la bandera”, batalla por equipos, etc.) junto a unos pocos desafíos con poca profundad pero divertidos en ocasiones.
Gráficos y sonido
Llegados a este punto en que las vergüenzas ya no existen (sino véase lo que están haciendo con la pobre Wii) decir que, sin ser ninguna obra técnica a tomar como referente, Necrovision ofrece un aspecto visual firme y resultón incluso. Todo él corre bajo el motor
Havok (visto en tantos programas ya de unas y otras plataformas) y soporta como la moda dicta el
DirectX 10, todo ello para ofrecernos unas texturas que dejan bastante que desear, con algo de aliasing y un nivel de detalle pobre, pobre... en lo referente a los personajes/soldados/enemigos claro. Y es que en cuanto a los escenarios el nivel de detalle será digno de elogio, así como los efectos de luces y de partículas sobretodo, los cuales en, más que nada los jefazos, resultarán espectaculares. Vamos, que Necrovision nos ofrece visualmente una de cal y otra de arena, aunque el resultado global se podría dictar de bueno, sin más.
En cuanto al rendimiento, el juego no suele bajar de los 30 fps (frames por segundo) aunque en esos puntos lo notamos, pues, normalmente suele correr a una media de 40 o 50 fps. Por otro lado, el juego no soporta los 1920x1080 píxeles de resolución, algo que hoy en día es casi imprescindible en PC. Y bueno, loar la cantidad de personajes que logra poner en pantalla Necrovision de forma simultánea, aunque bien es cierto que todos resultan sospechosamente similares.
Referente al
aspecto sonoro, destacar por encima de todo los efectos de sonido, todos ellos bastante elaborados y que logran, junto al aspecto visual, conseguir una buena ambientación. Más allá de aquí, la banda sonora pasa algo desapercibida, compuesta mayoritariamente por temas ambientales que solo pretenden “matar” el silencio. Aunque bueno, de silencio no habrá mucho debido a la fuerte presencia de “voces” o, mejor dicho, chillidos de nuestros enemigos, un recurso muy potenciado en este juego y que incluso nos ayudará a saber por donde vienen a atacarnos.