JUGABILIDAD - Medal of Honor: Pacific Assault -
La segunda entrega de la franquicia Medal Of Honor para PC se diferencia principalmente de la anterior por el hecho de que en esta oportunidad las misiones no serán llevadas a cabo por un único súper soldado que se enfrenta a hordas de enemigos, sino que por el contrario formaremos parte de un pequeño grupo en el que cada uno tiene una tarea diferente y específica. Esto será tal vez consecuencia de lo visto por su más cercano competidor, Call Of Duty aunque en este último no podemos darles órdenes a nuestros compañeros y aquí sí lo haremos, aunque son por cierto bastante elementales y simples de dar.
Este sistema ha dejado mucho que desear porque no es lo mismo dar una orden que en verdad la cumplan. La IA pareciera que no se comporta como tal y posee muchos errores sobre todo a la hora de manejar los mandatos hacia tus compañeros. No siempre hacen los que tu les ordenan, vaya a saber porque, y otras veces hacen las suyas, su propia iniciativa o son incapaces de obedecerte. En muchas oportunidades esto es debido a errores gráficos muy groseros, como unas cuantas situaciones donde al llamar al médico para que me curara él se quedó atravesado en el medio de un tronco y fue inútil todo comando que le indiqué para que me auxiliara. No hubo otra solución que reiniciar la partida unas cuantas veces para subsanar este inconveniente. Suele ocurrir que tú lo llamas por estar herido, está al lado tuyo y se va hacia otro soldado que tal vez no lo llamó y está cientos de metros de ti, mientras sientes penetrar en tu cuerpo la bayoneta de un japonés que quién sabe de donde salió.
Del bando nipón la cosa pinta un poco diferente para mejor porque su comportamiento es un “poco” más realista, ya que se ayudan unos a otros y, por ejemplo, te disparan una carga de rifle y si se les acaba la munición cargan hacia ti bayoneta en punta profiriendo gritos alocados.
El control sobre los personajes es sumamente sencillo y asequible para cualquiera, especialmente los habituales de este tipo de juegos. Con las consabidas teclas WSAD desplazamos al protagonista, con espacio saltamos y contamos con la tecla “h” para llamar al médico cuando estemos bajos de vitalidad, aunque deberemos tener cuidado con esto último porque los medi-packs son una cantidad fija por fase. Con las cuatro teclas de flecha ordenaremos a nuestros compañeros avanzar, retroceder, formar, etc., todos comandos muy básicos pero fáciles de dictar. Para disparar, con el botón izquierdo del ratón y es aconsejable configurar en el derecho la mira del arma. Claro que todo esto es perfectamente manipulable desde el menú de opciones.
Aunque ya lo anticipé de cierta forma anteriormente y sin ánimo de ser reiterativo, los niveles nos son muy largos y se pueden pasar bastante bien, con una dificultad media y sin complicaciones en general, salvo unas pocas situaciones donde está por encima de la media de todo el juego. La marcada linealidad que posee hace que el desarrollo se torne un tanto repetitivo en muchas fases, donde sólo tenemos que ir de una punta a otra matando japoneses y listo, para pasar al siguiente nivel. Esto ocurre sobre todo en la mitad del juego. Me ha llamado bastante la atención que para niveles mayormente cortos los tiempos de carga son bastante elevados, rompiendo la acción y tornando tedioso nuestro avance.
Las armas son las típicas de la Segunda guerra Mundial que utilizó el ejército norteamericano en la contienda: M1 Garand, carabina, Thompson, etc. Lógicamente empezaremos con un simple rifle y a medida que avancemos iremos adquiriendo las más evolucionadas. En esta ocasión el comportamiento es mucho más realista que su predecesor, llegando a hacer perder la paciencia en infinidad de ocasiones el tiempo de recarga del rifle al que botaremos ni bien consigamos la primera ametralladora. Para lograr el realismo presente se han hecho filmaciones de soldados operando estas armas y de allí la veracidad de su representación, aunque tal vez hubiera sido deseable un comportamiento un poco más arcade. También tendremos oportunidad de manipular armas fijas como las que hay en puestos de guardia o a bordo de las embarcaciones ancladas en el puerto.
Durante cada fase se nos plantean una serie de objetivos principales además de otros secundarios y secretos, cuya cumplimentación no es necesaria para finalizar el juego pero que es grato realizarlos porque nos destraban interesantes extras que podremos luego observar desde el menú principal.
Ya que se menciona la palabra extra, he tenido la fortuna de jugar la versión del director, que viene en formato de DVD y que nos permite disfrutar de adicionales bastante atractivos, como poder disfrutar de una línea cronológica de tiempo con los sucesos que implicaron la participación de EEUU en el pacífico, toda la banda sonora de la saga con amplios detalles sobre su composición, además de incluir numerosos videos sobre cómo se desarrolló el juego con muchas entrevistas y datos históricos en formato audiovisual sobre cómo fue pelear en esos lugares.
DIVERSIÓN - Medal of Honor: Pacific Assault -
Viene siendo habitual en los últimos años la aparición de juegos de disparos en primera persona, algunos con más fortuna que otros, pero nadie puede dudar que la “moda” la inauguró esta franquicia que hoy nos ocupa. Había que darle un cambio a esta nueva entrega en vista de lo implementado por la competencia y se decidió entonces darle un leve toque de estrategia en forma de órdenes simples que impartirles a nuestros compañeros de escuadrón.
A pesar de esto seguiremos teniendo la sensación de estar solos en nuestro deambular por la selva atestada de japoneses porque nuestros “hermanos” harán la suya más de una vez sin importarles lo que nosotros estamos indicando, como el caso de nuestro médico.
Por lo tanto la supuesta novedad pierde interés y nos parecerá otro shooter más del montón quitándole una gran cantidad del supuesto atractivo del que se hablaba antes de su aparición definitiva.
Se hace demasiado corto porque los niveles en sí mismos lo son, además de que muchos de ellos pecan de una excesiva repetitividad y linealidad total que nos impide “crear” situaciones propias. Esto no podrá ser, deberemos desplazarnos y hacer lo que el juego se le antoja.
Hay momentos muy puntuales donde esto no ocurre y son ellos los que nos hacen pensar que la compra no ha sido en vano, como Pearl Harbor y el aeropuerto de Henderson, pero ambas situaciones representan un pequeño porcentaje del total en horas de juego.
No quiero decir que es aburrido, sino que más bien es para ponerse un rato de vez en cuando y de esa forma no se note lo monótono que se torna.