GRÁFICOS - Penumbra: Black Plague -
El motor gráfico de Penumbra: Black Plague apenas ha variado respecto al de su primera entrega, aunque por supuesto se le han añadido muchos de los efectos y los shaders de última generación.
No es el mejor juego visualmente hablando, pero consigue mantener un buen nivel, suficiente para meternos de lleno en el ambiente. Las texturas tienen poca resolución y se le añaden los efectos justos tales como blur effect al girar o una especie de Vsync hecho a posta. Eso sí, se ha trabajado muy bien la iluminación y cuenta con una variedad e luces importante, todas ellas de buena calidad.
Hacemos hincapié en que lo mejor del juego es el juego de luces y por supuesto, de penumbras y oscuridades. La atmósfera de tensión y decadencia se ha conseguido de manera exitosa y no es de extrañar que nos llevemos algún susto que otro.
Los modelados de los objetos están bastante bien, algo anticuados pero correctos y el motor físico llama la atención sobre todo por la clase de juego en la que ha sido integrado.
SONIDO - Penumbra: Black Plague -
Inquietantes melodías a piano, sonidos ambientales que recuerdan a la música industrial que se hacía en la década de los 70. Musicalmente es rico y pobre a la vez. Si esperabais encontrar mucha variedad musical en Penumbra, os sentiréis defraudados.
Las melodías a piano consiguen ponernos los pelos de punta y el uso del silencio, imprescindible en este tipo de juegos, es bastante irregular. A veces su uso será adecuado a las situaciones y otras veces casi conseguirá sacarnos una sonrisa.
De todas maneras el conjunto de efectos de sonido consigue perturbarnos una y otra vez, obteniendo resultados que para nada desmerecerían si los escucháramos en cualquier Silent Hill. Chirridos, lamentos lejanos, crujidos, ecos antiguos y desconocidos, etc.