El 25 de Marzo está mucho más cerca de lo que pensamos, y será cuando vivamos el nacimiento de
una nueva consola de Nintendo, que como todas, genera expectativas, críticas y dudas a partes iguales, pero aquí estamos para poner los puntos sobre las íes en esta nueva consola portátil que, si bien no revolucionará la forma de entender y jugar a los videojuegos como ya hicieran Nintendo DS o Wii, sí que es un paso adelante en cuanto al cómo ver los videojuegos.
Nintendo 3DS puede que no vaya a despuntar en potencia técnica bruta, queda patente que sus competidores directos, iPhone y PSP (o NGP en el futuro) se llevan el gato al agua si sólo hablamos de gráficos, pero aquí sabemos a lo que venimos, no queremos la mayor virguería audiovisual de la historia, sino que queremos pasarlo bien, y partiendo de la base de que 3DS tiene todo el catálogo de su antecesora para apoyar, la diversión está asegurada.
Pero vamos a dejar de mirar atrás y a los lados, que sólo disfrutaremos plenamente de 3DS si miramos al frente.
Poco podemos decir nuevo de una de las principales características de la consola, la pantalla superior panorámica, que
ofrece una imagen en 3D estereoscópico sin necesidad de gafas. No nos confundamos, no es un generador de hologramas ni parece que vayamos a poder tocar la imagen, sino que otorga un juego de profundidad gracias a ofrecer una imagen en dos partes, cada una sólo detectable por uno de los dos ojos.

Pero mucho antes de encender la consola, simplemente al ver la caja que la contiene para luego abrirla, ya
da la impresión de que Nintendo nos está ofreciendo un producto Premium, algo que ya ocurría con el modelo negro de Wii, en el que todo estaba perfectamente protegido y colocado, cuidando hasta el mínimo detalle para que nuestro nuevo centro de ocio no sufra ni un rasguño y la primera impresión sea insuperable.
Al abrir esa caja, nos encontramos con infinidad de manuales y guías en diferentes idiomas, la tarjeta de registro en el renovado Club Nintendo y un paquete de tarjetas, que nos permitirán disfrutar de un software del que hablaremos más adelante. Debajo de toda esa capa de papel de color, de lectura obligatoria, tenemos la ansiada consola, a un lado un cargador de corriente que resulta familiar (el mismo que el de Nintendo DSi y su modelo XL), y una capa por debajo, un elegante atril de carga.

Y llegamos al momento de encender 3DS, y ahí nos damos cuenta de que ese estilizado producto
premium metalizado en el que nada sobra, es también una máquina para todo tipo de públicos, y que está actualizada a las nuevas tendencias en dispositivos electrónicos basados en software, pero nada que ver con el
plug & play de otras consolas.
Lo primero es configurar la consola, e inmediatamente después llega la sorpresa. Como el sutil cambio gradual de retro a actual que vivimos en el comienzo de Super Mario Galaxy 2, Nintendo 3DS te da la bienvenida diciendo "Soy una DS pero tengo secretos, prepárate," y en cuanto termina la cuenta atrás, comienza la revolución 3D.