GRÁFICOS - Splinter Cell Chaos Theory -
Lo primero que destaca en el apartado gráfico es el entorno 3D en el que se desarrolla la acción; algo a lo que la N-Gage no nos tenía acostumbrados y que con este juego demuestra, de una vez por todas, que es una opción muy seria entre las portátiles. Los gráficos pueden ser comparables a un juego de PSOne, y aunque los movimientos son algo más lentos, poder ver esto en una N-Gage es una verdadera gozada para la vista. ¡Si N-Gage es capaz de mover esto...!
Durante todo el juego, veremos a Sam en tercera persona por la espalda -al más puro estilo Lara Croft -, aunque este punto de vista cambiará en ciertas situaciones, bien a una primera persona, como en el caso de cuando apuntamos con nuestra arma, o a distintos ángulos en tercera persona en ciertos momentos en que saltan escenas cinemáticas, generadas por el propio motor del juego, o cuando realizamos ciertas acciones, como pueden ser hacer tirolina o subir escaleras.
Frente a este punto de vista, que podemos denominar estándar, existe una agradable excepción, aunque para encontrarla deberemos de indagar en el modo multijugador: uno de los bandos deberá seguir la acción en primera persona, por supuesto en 3D.
La gama de movimientos que es capaz de realizar Sam es de lo más impresionante que podemos ver en N-Gage, con la misma diversidad que ha caracterizado siempre a la saga de Ubisoft y con una naturalidad sobrecogedora, gracias a un potente motor gráfico que aparentemente es una evolución del usado en Jungle Storm. Así, Sam podrá saltar, andar, correr, andar en cuclillas, hacer rappel, atacar por la espalda, disparar, abrir puertas, subir por cañerías y escaleras, trepar...
No obstante, se nota cierta tosquedad en los modelos, un detalle escaso de las texturas, con unos bordes bastante pronunciados y unas animaciones algo bruscas, sobre todo debido a las limitaciones implícitas de la consola, pero eso sí, sin ralentizaciones y sin grandes tiempos de carga, lo cual, siempre es de agradecer.
Otro aspecto a tener en cuenta es que se ha cuidado el espíritu del original, algo harto difícil, dadas las diferencias entre el hardware de la N-Gage y de las consolas de sobremesa el momento. Pero difícil no es lo mismo que imposible, y la gente de Gameloft lo ha conseguido, comenzando por unas trabajadas secuencias de introducción generadas por el propio motor del juego (que nos sirven para hacernos un esquema mental de cómo dar nuestros siguientes pasos), pasando por unos cuidados menús, y por supuesto, terminando con un juego que en un primer momento casi llega a confundirse con el de sus hermanas mayores.
Los escenarios son igual que a los que nos tiene acostumbrados los juegos de Splinter Cell: oscuros, llenos de sombras y luces, con centenas de lugares donde escondernos, aunque, y es algo de lo que hablaremos más tardes, muy lineales. El diseño de los escenarios están en la misma línea de espectacularidad del resto del juego, aunque las texturas son mejorables en detalle, y, a pesar de que siempre son lugares oscuros, cuenta con una variedad destacable: oficinas, almacenes, playas... ¡y con unos tiempos de carga casi inexistentes!
Sin abandonar los escenarios, recordamos que Sam Fisher cuenta con visores infrarrojos (para ver en la oscuridad) y sensores de calor (para notar presencia humana y de láser), que nos darán la oportunidad de ver los mismos escenarios de maneras distintas, con un realismo de ambos efectos que a más de uno dejará perplejo (aunque no es tan útil como en otras entregas o versiones).
Así, a día de hoy es con toda seguridad uno de los juegos para N-Gage con un mayor nivel visual. Gameloft ha sabido siempre exprimir el potencial del que hace gala la portátil de Nokia, y esta no iba a ser una excepción.
SONIDO - Splinter Cell Chaos Theory -
Sinceramente, los efectos de sonido no son el plato fuerte de esta entrega, aunque en su favor hay que decir que tampoco juegan un papel fundamental en el desarrollo del juego.
Mientras que los efectos sonoros son los clásicos de toda la serie (pitidos del opsat, zumbidos, disparos, sirenas...) y cumplen a la perfección su función, la banda sonora es pobre. Cierto es que cada misión cuenta con su propia música, pero son tan cortas que llegan a cansar tarde o temprano. Afortunadamente, es posible bajar el volumen de la música independientemente de los efectos sonoros, y siempre podremos dejar éstos únicamente.
Se echan en falta diálogos durante las intervenciones a través del Opsat, así como en ciertas escenas cinemáticas, pues deberemos de contentarnos con leerlas en la pantalla, lo cual resulta incómodo y resta aún más puntos en este apartado sonoro.