GRÁFICOS - Donkey Kong Country 3 -
Ciertamente, hay dos formas de verlo: comparándolo con su predecesor de SNES o tomándolo como un juego nuevo.
De la primera forma, notaremos que la técnica ACM no ha sido recreada como debiera, tal y como pasó con los dos anteriores “remakes”. Por otro lado, presenta unos escenarios vistosos y coloridos, ambientando mucho los diversos entornos en sus trabajadas 2D (y en algún caso especial, unas “limitadas” 3D).
Tanto los monos como los enemigos (e incluso los escenarios) están dotados de una personalidad propia gracias a las buenas animaciones y al más que aceptable nivel de detalle de los sprites. Pese a todo, no han mejorado mucho más desde la anterior entrega (Donkey Kong Country 2) y, como se menciona arriba, han perdido detalle y nitidez en general.
Aún así, no se le puede achacar que influya negativamente en el juego. Al contrario, todo se mueve sin ningún tipo de ralentización o fallo técnico, y podremos movernos de un lado a otro con la mayor fluidez, algo que, al fin y al cabo, es lo que más nos interesa, ¿no?
SONIDO - Donkey Kong Country 3 -
Poco que achacar al trabajo de Rare en este aspecto. Cada uno de los “mundos” (de los que luego se hablará con algo más de detalle) está dotado de sus propias melodías de ambientación, unas pertenecientes al clásico de SNES, otras totalmente nuevas. Música pegadiza que introduce bien la situación y que sólo aburre si uno se queda atascado mucho tiempo en el mismo escenario… algo que no es tan difícil.
En cuanto a los sonidos FX, el juego ha permanecido fiel a los que caracterizan a la saga. Gritos de los monos, ruidos de barriles, gruñidos de los enemigos, zumbidos de abejas, nado en el agua… todos ellos muy bien representados, y a la vez sin cargar demasiado las distintas situaciones.