INTRODUCCIÓN - Wario Master Of Disguise -
El amiguete que protagoniza el juego del que trataremos en este análisis es de sobra conocido por todos ¡Hola Wario! “¡Hola niños Muahahahaha!” El rey de las sonrisas maliciosas nació en 1992 como malo malísimo de Mario en una temporada en la que Bowser se había tomado unas vacaciones, harto de que un fontanero bigotudo le pateara la cabeza. Tuvo su primer papel estelar de malo en Super Mario Land2 y de ahí hasta hoy pasando por Mario Karts, Wario Lands variados, etc.
Ya en el presente, Wario, vuelve a nuestra Ds. Nuestro regordete y avaricioso amigo vuelve a subirse al carro de la doble pantalla para protagonizar otra aventura. Esta más extraña que la anterior. Harto de que su colega Mario protagonice mil y un videojuegos de tan variados estilos, parece que éste ha decidido darle una vuelta de tuerca a su carrera y pasar de microjuegos y plataformas a la antigua usanza para participar en un título en el que la estrategia cobra un papel fundamental, un papel que pasa por superar distintas fases eligiendo el mejor disfraz para la ocasión, estos disfraces le otorgan a Wario habilidades especiales necesarias para poder concluir con éxito esta aventura.
Wario quiere pasta, quiere hacerse rico para variar. Y no le culpamos, ser rico mola. Todo comienza en un día normal en la vida de Wario. Sentado en el sofá, viendo la tele algo extraño ocurre y nos vemos, a continuación, introducidos en una escena totalmente diferente. Wario está ahora en un barco con otro tipo de la misma envergadura de Wario frente a frente, riéndose de nosotros, en esto, entra en escena una varita mágica y ala, ya tenemos poderes para disfrazarnos usando nuestro stylus. Como veis, el argumento es uno de los más elaborados que hemos visto en nuestra portátil. Con el lápiz dibujaremos sobre Wario y así aparecerá un disfraz u otro que nos ayudará a llegar al siguiente nivel.
Y después de esta breve introducción, vamos a meternos en el meollo ¡Vamos allá, Wario! “¡Sí, sí. A por la pasta Muahahahaha!” Pero que malo que eres, ladrón.