GRÁFICOS - Wario Master Of Disguise -
Sorprendente. Es sorprendente que este juego tenga unos gráficos tan descuidados para tratarse del personaje insignia, aún sin quererlo, de la nueva edad dorada de Nintendo ¿A qué vienen estos gráficos tan hechos a la carrera? Wario en sí cuenta con bastantes animaciones muy curradillas, normal teniendo en cuenta que el pilar que sostiene este título es el propio personaje y su peculiar sentido del humor caca-culo-pedo-pis. Pero en lo que se refiere a los elementos que rodean al propio personaje… Descuidados. Por una parte, tenemos los fondos, que sin estar mal del todo a nivel técnico, carecen de personalidad. Podrían estar tanto en este título como en cualquier otro. Son fríos y típicos, sacados del baúl de fondos estándar. No ambientan, para nada, la acción que se está desarrollando. Por otra parte, los enemigos a los que nos enfrentamos, salvo honrosas excepciones, apenas cuentan con movimientos o animaciones que se puedan comparar a las que posee Wario y la interactuación entre estos y el prota son un tanto bruscas. Todo parece moverse a golpes y estar mal pegado a la pantalla.
El juego corre en 2d sin ningún efecto visual que le añada atractivo o intensidad al título. Un trabajo realizado sin ganas que se limita a cumplir, sin más, con el trabajo que se le encomienda.
La primera vez que cojáis el juego o si veis vídeos por algún lado antes de compraros este título, pensaréis que se trata de un plataformas más de Wario, como uno de aquellos perfectos Wario Land que tan buenos ratos nos hicieron pasar cuando jugábamos con la abuela de la Ds ¡Todavía te tenemos en nuestras oraciones, Game Boy! Pero no, más le valdría haberlo sido pero no. No es un plataformas, así que no os engañen vuestros ojos.
Hablando del uso de la doble pantalla, la inferior se deja para la acción y para que le deis bien con el stylus, mientras que en la superior se nos muestra un mapa y nuestros atributos. La vida se refleja con unos corazones rosa la mar de bonito… Lo suyo sería ponerle corazones amarillos o de un color más malvado… Pobre Wario, con lo machote que es él. La pantalla superior tiene un estética de tele antigua que pega con el hilo argumental del juego pero no con la estética que se pretende al ver sus niveles. Un extraño collage de sinsabores.
SONIDO - Wario Master Of Disguise -
Las melodías son picaruelas, canciones que parecen decirnos “¡Pero qué pillos que somos”! Música de malo descafeinado que parece que más que estar robando tesoros, estamos haciendo alguna travesura sin importancia. Se podría poner de fondo a un capítulo de los Serrano en esas escenas en que se dedican a ponerle una pedorreta en el asiento de la seño, y hablando de pedos, en este juego los hay ¡Ese humor caca-culo-pedo-pis del que hablábamos! Y sí, dan el pego. De hecho, el sonido de las ventosidades de Wario es lo más logrado de este título.
Pese a lo dicho, el sonido está más conseguido que los gráficos a la hora de adaptarse a lo que Wario significa, es más su estilo y se agradecen pese a que no son nada del otro mundo ni las tatarearemos cuando desconectemos la consola.
Lo mismo ocurre con los efectos de sonido, salvo lo de los pedos, que sí, están bien, el resto ni fu ni fa, podéis jugar con la tele puesta si queréis que no los echéis de menos. Y no veáis los Serrano. House mola más.