JUGABILIDAD - Spectrobes -
Algo que no se le puede reprochar a Spectrobes es que no haga uso de las funciones especiales de la consola, porque las emplea todas para intentar transformar la misión de desenterrar fósiles en una experiencia real.
Una vez que elijamos una zona en el inhabitado mapa para escarbar y nuestro Spectrobe-guía nos advierta que ahí es donde se encuentra nuestro próximo objetivo, procedemos a desenterrar. Armados con nuestro stylus como si de una pala se tratase, podemos encontrarnos bajo tierra a un Spectrobe fosilizado, minerales u objetos que te proporcionan cierta información y valen para sacarle todo el rendimiento a las tarjetas que incluye el juego, luego el stylus se convertirá en un cepillo con el que definiremos el contorno de lo que vamos a desenterrar y soplaremos para eliminar el polvo restante. Una vez realizado este proceso os lo lleváis todo de vuelta a la nave y metéis en vuestra incubadora al Spectrobe junto con los minerales para que este pueda crecer y evolucionar. También debéis ayudar a estas criaturas a despertar de su letargo por medio de un grito que les anime.
Para potenciar la adicción que puede llegar a producir este título, por cada juego que adquiráis se os darán cuatro tarjetas especiales con códigos con las que podréis descargaros contenido extra, mejorar las características de vuestros Spectrobes y acceder a bichos nuevos y objetos especiales por medio de los códigos y la pantalla táctil. Por supuesto estas tarjetas son coleccionables e intercambiables, todo orientado para que la experiencia de juego trascienda de vuestra ds.
El control cumple, sin llegar a ser ninguna maravilla pero se hace algo confuso a la hora de los combates. Las batallas son un tanto especiales y cuesta pillarles el punto ya que no se desarrollan de un modo normal. Una vez que caigamos en uno de los vórtices que nos transportan sin remedio al estrecho área de combate, los spectrobes se sitúan en nuestros flancos y avanzan siempre paralelos a nosotros, en el mismo eje, controlando tú sus golpes con los botones superiores de la consola mientras tu repartes leña dándole al botón x. Tu daño varía según el arma que tengas equipada, así como el producido por los Spectrobes varía en función de determinados elementos como su grado de evolución o de si realizan ataque especial o no. Se incluyen movimientos especiales conjuntos y de carga para poder restar más vida a tus enemigos. Insisto, cuesta pillarle el punto.
Además de esto, los combates y su forma de afrontarlos varía según el tipo de Spectrobe que utilicemos y sus características.
DIVERSIÓN - Spectrobes -
Caminar a través de escenarios vacíos no es muy divertido, puede que al principio sí lo sea porque comienzas el juego con el gusanillo del “A ver qué me encuentro escarbando” pero los fósiles se repiten y el área de detección de elementos a desenterrar es muy pequeña con lo que has de ser muy meticuloso para hallar lo que buscas. El juego pierde interés rápidamente y puede llegar a aburrir.
Con las batallas ocurre lo mismo, son poco dinámicas y aunque incluyan numerosas opciones, como poder realizar estrategias que varían en función del Spectrobe que vayamos a utilizar, realmente no animan el tono general de estas situaciones.
La historia es una excusa fácil para poder juntar elementos comerciales en un mismo juego y te olvidarás rápidamente de que existe.
Lo que sí es cierto es que si consigues juntar a un grupo de amigos que tengan el juego, la experiencia se vuelve más agradable ya que podéis intercambiaros los Spectrobes, las tarjetas que tengáis (que por supuesto se han puesto a la venta unidades adicionales de las mismas aparte de las que ya incluye el propio videojuego) realizar batallas entre vosotros…
Pero el juego no acaba ahí, si no que se inventa más formulas para que no os separéis del mundo Spectrobes, ya que os podéis descargar nuevas áreas, minerales, nuevos monstruos, incluiros en la comunidad spectrobes para aparecer en un ranking donde aparecerán las características de otros jugadores como vosotros… Podréis participar en torneos de hasta quince jugadores o pelearos “wireles” contra un amigo vuestro… Opciones para potenciar la diversión no le faltan… Y esa es su mayor virtud, el interés de intentar convertir un videojuego en algo más que un videojuego