GRÁFICOS - Spectrobes -
Gráficamente, Spectrobes cuenta con un entorno 3d que en un principio pinta bastante bien ya que parece que todo se desarrolla con soltura. Digo en un principio porque enseguida caes en la cuenta de que caminas sobre escenarios vacíos con muy poco detalle en donde sólo se aprecian esfuerzos a la hora de definir su naturaleza (glaciar, arenoso…). Es de agradecer el empleo de la doble pantalla a la hora de mostrar estos escenarios ya que le da una mayor profundidad a nuestra visión pudiendo contemplar el lugar al que vamos a llegar si seguimos avanzando, aunque claro, si incluyen esta posibilidad, deberían haber enriquecido de detalles aquello que nos quieren mostrar para darnos ganas de llegar a donde nos dirigimos.
Para intentar llenar estos enormes vacíos que son los escenarios, los programadores han incluido en ellos a un escaso público que se limita a repetirnos frases que ya hemos oído una y mil veces en otros rpg y unos tornados violetas cuya pobre inteligencia solo les permite jugar al pilla-pilla con nosotros. Esos tornados resultan ser unos vórtices que te transportaran a una batalla contra los Krawl, los malos de turno.
Cuando nos enfrascamos en una de estas batallas, la pantalla se divide, desarrollándose la acción en la inferior y situándose nuestros marcadores en la superior, facilitándonos así el comprender qué está sucediendo. El escenario del combate peca de las mismas carencias que ya nos mostraron los escenarios por los que corríamos en un principio más una nueva pega, ahora que necesitaríamos el espacio, son de un tamaño mucho más limitado, a modo de ring, es decir, pelearemos en espacios pequeños y cerrados. Los enemigos presentes en estos combates tampoco son ninguna maravilla del diseño. Se mueven con fluidez aunque sin alardes por medio de una inteligencia artificial que solo les permite perseguir y golpear. Lo que si es remarcable es el tamaño considerable de muchos de ellos y el interés por dotar a estos momentos de cierta espectacularidad a base de preciosistas efectos de luz y efectistas ataques especiales tanto cuando atacan ellos que cuando atacamos nosotros.
El diseño de los personajes ha sido el resultado de un proceso sencillo con una única meta: el conseguir que cualquier asiduo al manga vea en estos personajes retazos de aquellos héroes que ya vieron en la pantalla de sus televisores. Lo mismo sucede con la personalidad de los mismos, típica hasta decir basta. Él es un muchacho arrogante y lleno de valor y ella la muchacha que le ve problemas a todo pero que sabe siempre mantener la calma y ser valiente cuando llega el momento. Lo habitual en un capítulo de series como Naruto o Dragon Ball. Se podría pretender un mejor diseño tanto en las naves como en nuestros héroes, pero realmente se buscaba algo así, una caracterización obvia, algo lógico si pensamos a quien está dirigido este juego. Lo que sí me ha gustado es el diseño de los Spectrobes, al menos de una gran parte de los mismos, ya que de ellos se deduce un interés notable para que los niños los diferencien de los pokemon, pero no del todo.
Los vídeos del juego son herencia directa de lo mostrado en los episodios que nos ofrece Disney en su página Web. Están bien realizados aunque con un estilo muy desfasado.
Los menús en los que nos introduciremos a menudo, tanto para desenterrar fósiles como para variar las posibilidades de nuestros Spectrobes, son de corte futurista acorde con el título, coloristas e inteligibles, menús en 2d intercalados con otros en 3d según la situación en la que nos encontremos. Estos menús no están preparados para suponer ningún reto a nadie y sí para dotar a este juego de un toque rolero que es de agradecer. Subir de nivel es algo que gusta y si te enteras de cómo lo has subido, mejor.
SONIDO - Spectrobes -
Es en este punto cuando el juego delata un mayor número de altibajos en su calidad. Su banda sonora está muy bien trabajada, acompaña y sabe ponernos en la piel de Gallen pero a esto se contraponen otros efectos que deberían pulirse más o trabajarse de otro modo, ya que es una lástima que exista esta dualidad tan evidente que contraponga una buena ambientación musical y tan extraños efectos sonoros tanto en combate como en otro tipo de situaciones en los que se requeriría otro tipo de sonido.