INTRODUCCIÓN - Rafa Nadal DS -
Me ocurre una cosa y creo que nos pasa lo mismo a todos. Cada vez que leo un nombre propio en un videojuego, me echo a temblar. Cada vez que alguien presta su imagen para dar soporte a un videojuego, irremediablemente, suspiro con desgana porque lo más posible es que las energías del equipo que desarrolle el título vayan más dirigidas a conseguir que todos nos enteremos que en tal videojuego salga tal personaje, y que por ello nos lo debemos comprar, que a crear un buen juego. Creo que desde que las consolas de 16 bits pasaron a mejor vida, han sido muy pocas las licencias que han sabido ser bien aprovechadas. ¿Alguien se acuerda de aquel genial Batman de Megadrive? Madre mía, hace más de diez años de ello… Qué abuelo soy.
Lamentablemente, entre esos buenos juegos que saben sacar partido a una buena licencia no se encuentra el que nos ocupa. Averigüemos los motivos.