JUGABILIDAD - Castlevania Portrait of Ruin -
La mejor decisión que podían haber tomado los programadores, con respecto a la anterior entrega, es la de eliminar la necesidad de dibujar sellos con el stylus para asestar el golpe de gracia al enemigo final de cada zona. Pero claro, quitado eso, había que introducir otro elemento que le diera al juego un toque de personalidad. Aquí es donde entra en escena el hecho de jugar con dos héroes en vez de con uno solo. Una novedad explotada de un manera desigual.
Jugando en el modo de un jugador habría sido de agradecer que los programadores introdujeran algún tipo de opción de personalización de las características del personaje que tomemos como secundario, así como un mayor número de situaciones en las que sólo pudieras jugar con uno de ellos. A los pocos minutos de juego dejarás de comerte el coco sobre qué personaje escoger. Pondrás de principal a Jonathan y dejarás que Charlotte batalle a tu lado.
Por otra parte, también es cierto que la inclusión de dos personajes ha propiciado la aparición de numerosos y geniales puzzles, situaciones cuya resolución sólo podrá ser llevada a cabo por medio de la colaboración. Aunque estos “puzzles” sean sumamente entretenidos de resolver, cuesta pillarle el tranquillo al control al tener, muchas veces, que andar alternando entre ambos personajes. Este es el único momento en que os costara controlar a vuestros cazavampiros.
Todos estos problemas desaparecen en el sensacional modo multijugador que incluye el juego, tanto por wifi como por LAN, tanto en cooperativo como en versus. Si tienes un amiguete con el que viciar, éste es tu juego.
Con relación al Castlevania: Dawn of Sorrow, decir también que han eliminado la habilidad de apropiarnos de las almas de los enemigos que abatimos y, con ello, la posibilidad de poder aprender tantas nuevas habilidades con las que customizar a placer a nuestro héroe. Debido a ello, el juego que nos ocupa ha dado un paso hacia atrás tanto en profundidad de menús como en opciones de configuración del personaje. Tampoco me he encontrado con la opción de síntesis de armas… Lo único que sí han incluido y que está más que bien son un conjunto de minimisiones cuya conclusión te brindan jugosas recompensas en forma de nuevas habilidades y armas. Cumplir dichas misiones es lo mejor que puedes hacer cuando te has perdido en el castillo y no sabes hacia dónde ir.
Es de agradecer que el juego esté traducido al castellano y cuente con tantas opciones extra y alternativas jugables. Una de ellas es un elemento que le da una gran profundidad a la historia, me refiero a la inclusión de dos finales distintos. Llegar al final bueno requiere exprimirse mucho el coco y participar en una increíble batalla de dos contra dos. De hecho lo mejor del juego son esas batallas en las que te enfrentas contra dos enemigos finales a la vez… Ya veréis el “Pokémon” que se pilla Drácula para intentar haceros morder el polvo ¡Qué combate! Merece la pena jugar el juego entero tan solo por participar en esa batalla.
Castlevania Portrait of Ruin es un juego totalmente rejugable. Una vez te acabes la aventura principal se te abriran nuevos modos de juego con los que volver a emprender esta aventura desde el principio, bien sea con el nivel que tenías al acabar, bien sea con otro personaje antes no seleccionable…
Con lo que el problema derivado de la escasa duración del juego queda relativamente solventado, y todavía te faltará descubrir todas esas zonas que te han quedado sin explorar… y otros interesantes modos que no os quisiera desvelar.
DIVERSIÓN - Castlevania PoR -
El juega suma enteros en el modo multijugador, pero pierde intensidad jugando en el momento de jugar uno sólo, sin dejar de ser divertido, que lo es y mucho.
La aventura principal ronda las 6 horas, dependiendo de lo mucho o poco que lo exploréis. Yo os recomiendo, por lo menos, que intentéis llegaros al final bueno del juego porque merece realmente la pena.
Pero teniendo en cuenta que podéis volver a rejugarlo, y posiblemente lo haréis, el juego se convierte en una divertida experiencia que no podéis dejar escapar.