JUGABILIDAD - Children of Mana -
Este es el apartado más controvertido de Children of Mana. Lo que todos esperábamos que fuese una gran aventura que pudiésemos recordar en un futuro se ha convertido en un juego de acción sin más. El desarrollo es el siguiente: estamos en la Aldea Mana y con una historia bastante poco trabajada (suponemos que ése era el propósito) nos vemos envueltos en una misión para salvar el mundo. Pues bien, lo único que debemos hacer es acudir de modo instantáneo desde el pueblo a cada una de las mazmorras y matar a todos los enemigos que allí haya. Cada uno de esos lugares está dividido en varias partes independientes. Para pasar de una a otra deberemos encontrar en cada uno de los niveles un objeto llamado lumiesfera que deberemos llevar con nosotros a un lugar llamado lumipozo. Estos dos elementos suelen estar escondidos, aunque en la pantalla inferior se nos da la información necesaria para que los encontremos. Por lo general, para dar con ellos no tendremos más que destruir a todos los enemigos o en ocasiones romper una piedra o un tronco.
Por lo tanto en Children of Mana ni presenciaremos un gran argumento, ni visitaremos pueblos o ciudades, ni haremos amigos o enemigos. Tampoco tendremos que resolver puzzles más allá de encontrar la lumiesfera y el lumipozo para avanzar al siguiente lugar. Estamos ante un beat ‘em up con estética y planteamiento rolero. Por lo tanto podremos subir niveles y mejorar al personaje con distintas armas, armaduras y objetos varios, pero por lo demás es como si estuviésemos jugando a cualquier videojuego de avanzar y pegar.
Hay también misiones secundarias que nos encargarán los personajes de la aldea o que podremos aceptar si vamos a un puesto que hay en la aldea y que nos las ofrece. Normalmente nos darán recompensas por ellas, o a veces obtendremos ciertos objetos útiles durante su realización. Esto sería una aportación muy interesante para el juego si no fuera porque las misiones, traten de lo que traten, seguirán teniendo como propósito principal acudir a un lugar para matar a todos los enemigos, ya que si por ejemplo debemos ir a buscar una planta que nos ha encargado el dueño de la tienda de armas, no la encontraremos hasta que hayamos liquidado a todas las criaturas que haya.
Como en todos los RPG’s podremos ir de compras. Eso sí; sólo hay dos tiendas, ambas en la aldea de mana. Una vende objetos para equipar a nuestro héroe y la otra vende gemas. Y ahora bien; ¿para que sirven las gemas? Cualquier persona que haya jugado a Final Fantasy VII recordará el sistema de las “materias”. El planteamiento es similar a aquél y funciona de la siguiente manera: al principio del juego se nos da una matriz con cuatro cuadrantes. En ella podemos colocar gemas hasta que la llenemos, teniendo en cuenta que las hay de diferentes tamaños. Cada gema tiene sus propias características. Unas aumentarán nuestra fuerza, otras nuestra defensa, otras nuestro poder mágico y las habrá también que nos proporcionen nuevas habilidades para nuestras armas. En la tienda además podremos combinarlas para dar lugar a piedras nuevas y descubrir así nuevos poderes con los que mejorar a nuestro personaje. Posteriormente conseguiremos matrices más grandes en las que poder colocar más gemas. Este sistema aporta un toque interesante al juego y de alguna manera llena el vacío que queda por el hecho de que no haya momentos de investigación durante la aventura; y es que intentar dar con una buena combinación de gemas para el héroe es un aliciente para el jugador.
En cuanto a funciones táctiles, Children of Mana está bastante cojo. Usaremos muy poquito el stylus, ya que lo único que podemos hacer con él es navegar por los menús. Se echa mucho de menos no poder controlar a los personajes con la pantalla táctil o algún momento en que ésta se pudiera utilizar para algo provechoso. Sin embargo, nos tenemos que conformar con el clásico control. Una pena, ya que una jugabilidad más adaptada a Nintendo DS habría aumentado mucho su calidad.
A la hora de combatir el sistema es igual que en todos los juegos de la saga World of Mana. Teneos diferentes armas y objetos curativos que iremos eligiendo mediante menús en forma de rueda que haremos aparecer con los botones L y R. Podemos tener a la vez dos armas equipadas; una se utiliza con el botón A y la otra con el X. El B lo dejaremos para las magias, las cuales se realizan mediante los espíritus. Estos son pequeñas criaturas que nos ayuda en la aventura. Hay ocho diferentes y en la Aldea Mana podremos elegir cuál queremos que vaya con nosotros. Cada uno tiene distintas habilidades elementales. Así pues hay espíritus del fuego, de la tierra, de la luz, del agua etc. Cuando pulsemos el botón B el espíritu aparecerá y tendremos dos opciones: o bien absorberlo para obtener sus poderes durante un tiempo determinado, o bien esperar a que haga su habilidad. El problema de esta segunda opción es que estas criaturas son demasiado lentas, lo cual hace que las habilidades mágicas del personaje sean más un complemente curioso en lugar de una ayuda real, puesto que los hechizos, aparte de lentos son bastante débiles.
Lo que sí debemos destacar es el modo multijugador, que permite jugar hasta con tres amigos, cada uno con su propio cartucho. Esto mejora mucho la experiencia de juego, ya que supone jugar cada uno con uno de los cuatro personajes disponibles y ayudarse mutuamente para superar las misiones. Un añadido sin duda interesante aunque hace que baje bastante la dificultad de la aventura, puesto que los enemigos nos durarán muy poco si somos cuatro héroes.
DIVERSIÓN - Children of Mana -
Children of Mana dura aproximadamente 15 horas, y tampoco vais a echar en falta más, porque cuando llevas 3 horas jugando ya comprendes que has sacado todo el partido posible a este título. Quizá que a algunos os sea estimulante la idea de seguir subiendo niveles para ver hasta dónde podéis mejorar, pero llega un momento en que te cansas de pulsar tantas veces el botón de ataque. Lo único que puede animaros a terminaros el juego más de una vez es el intentar hacerlo con los cuatro personajes para descubrir a fondo a cada uno, aunque tampoco notaréis grandes diferencias durante la aventura.
En definitiva, este RPG resulta muy repetitivo puesto que no haremos otra cosa aparte de luchar, y la idea de tener que buscar la lumiesfera en todos los escenarios no ayuda precisamente a mejorar la experiencia. Eso sí, como punto positivo debemos añadir que la curva de dificultad está muy bien ajustada y las primeras veces que os adentréis en las mazmorras es muy probable que fracaséis y tengáis que volver a intentarlo tras comprar nuevas armas y haber subido algún nivel. Esto hará que por lo menos os “piquéis” y os divirtáis durante varios días o semanas. Además, su divertido modo multijugador alarga la vida de este juego si tienes alguna persona con quien disfrutarlo.