El RPG japonés está estancado. La ciencia-ficción está estancada. El anime está estancado. O tal vez seamos nosotros los inconformistas, a los que ya no nos vale cualquier cosa, los que ya lo hemos visto todo. En cualquier caso,
parece imposible que Platinum Games haya logrado una mezcla de estos tres factores tan típica y tópica, y a la vez tan personal, única y sorprendente.
Infinite Space es una
space opera a la oriental, aunque de proporciones más bien realistas. Nada que ver con
Mass Effect, pero no por ello inferior, sino simplemente dedicado a un público distinto. ¿A cuál? Al jugador más
hardcore. Al fan de los RPGs más duros, como
Disgaea, pero también a aquel que disfrute reclutando decenas (y centenares) de personajes para el equipo y de tramas conversacionales con tendencia a la pseudo-épica nipona, al más puro estilo
Fire Emblem.
Es muy fácil perderse entre todos los conceptos que engloba Infinite Space, tan fácil como para un novato perderse en el mar de estrellas, y
aún así, no es tanta la exploración ni tantas las acciones que podemos tomar como podría haber sido, pero de haber añadido más factores al juego que den libertad de decisión, probablemente nos hubiésemos vuelto locos. Simplificando, nuestro cometido es avanzar en la trama investigando entre la multitud de planetas, unidos por una red de vías lineales, a su vez agrupados en distintos sistemas a los que acceder mediante unas puertas especiales (llamémoslas Puertas de Vacío por no llamarlas Relés de Masa).
En cada planeta será donde llevemos a cabo la mayor parte de las conversaciones y el desarrollo de la historia, así como la configuración de nuestra flota de naves y la tripulación, y
en las vías entre planetas será donde aparezcan los combates aleatorios contra las flotas enemigas, los que, guiándose por el escaso tutorial parecerán un infierno de complejidades, pero que
resultan mucho más simples una vez que descubrimos sus entresijos a base de ensayo y error con varias formas de piedra-papel-tijera dentro del mismo combate, una entre las acciones principales de ataque y evasión, otra con los distintos tipos de ayudantes, y una más a la hora de abordar el navío insignia enemigo y enfrentarnos en batallas cuerpo a cuerpo.
Claro que,
en cada una de esas formas de batalla influyen unas estadísticas diferentes, entre fatiga de la tripulación, rango de visión o rango de ataque entre otros, y lo más importante, la barra activa de comandos, que estará en permanente recarga a una velocidad determinada mientras la gastamos al utilizar cada acción.
Así, tenemos como estadísticas principales las de las naves que conforman nuestra flota, las cuáles podemos construir siempre y cuando tengamos los planos y el dinero suficiente, con números que indican datos tales como
varios tipos de ataque, defensa, la velocidad a la que se desplaza la nave en combate o durante los viajes, o la durabilidad (más conocida como barra de vida), y todos estos
stats pueden ser ampliados al equipar a las naves con módulos en un sistema similar al del Edelweiss de
Valkyria Chronicles, ajustando piezas de diferentes tamaños al espacio disponible.