Sabemos de sobra que
Monolith es un estudio capaz de sorprender a todo el mundo con unos RPGs de la mejor calidad. No en vano, son los artífices de
Xenosaga y
Baten Kaitos, amén de que en alguna ocasión se les ha encargado alguna que otra variedad y han sabido estar a la altura... a medias. Hablamos de
Disaster, claro.
En este caso, también podríamos decir que el estudio afronta un nuevo reto, trasladar a videojuego una licencia de anime tan manida como es
Dragon Ball sin que resulte en un mal producto, y de nuevo, consiguen estar a la altura... pero a medias.
En realidad han hecho lo que mejor saben hacer, y es un producto acorde a lo exigido. Una franquicia tan usada y gastada como
Dragon Ball tiene ahora un videojuego de un género tan usado y gastado como el JRPG tradicional, que, si bien la licencia está en cierto modo renovada, ya que en este caso se basa en el
remake del anime estrenado este año,
Dragon Ball Z KAI, el juego sigue siendo más de lo mismo, pero con cierto lavado de cara del género que, sin llegar a innovar, resulta extrañamente nada aburrido.