Treasure es uno de esos estudios que ofrecen garantía de calidad, aunque en sus más de quince años de historia sólo nos hayan ofrecido alrededor de una treintena de juegos, es un claro ejemplo de que “es mejor calidad que cantidad”. Tal es así que muchos de sus títulos han alcanzado el estatus de “juego de culto”, y los que no lo consiguieron se conformaron nada menos que con ser muy buenos exponentes en sus respectivos géneros.
Hace aproximadamente un año aterrizaba en Europa una de sus últimas creaciones,
Bleach: The Blade of Fate, un espectacular juego de lucha basado en el popular manga de la Shônen Jump, creación de Tite Kubo.
A pesar de haber salido a la venta en Japón en 2006, sufrió los problemas habituales de los títulos basados en manga/anime, y sus retrasos basados en la aceptación de dicha serie en el país destinatario.
A pesar de haber sido un grandísimo juego, la sed de más de los fans llevó a que Treasure realizase esta secuela, que apareció en Japón a principios de 2007 bajo el nombre de
Bleach DS 2nd: Kokui Hirameku Requiem, y que aquí llega, de nuevo, dos años más tarde, bajo el nombre de
Bleach: Dark Souls.
Esta segunda parte cumple todos los requisitos fundamentales para ser una perfecta secuela: multitud de nuevos personajes, variaciones en algunos de los veteranos, más escenarios, más modos de juego,… Aunque desde dentro del “mundillo” se puede apreciar claramente que esto es más bien un
Bleach 1.5, ya que prácticamente todas las novedades han sido incluídas por mero
fanservice, es decir, basadas en opiniones de los fans y rankings de popularidad.