Todo el mundo parece de acuerdo al pensar en que al señor Akira Toriyama nunca se le habría pasado por la cabeza que más de 20 años después de iniciar una serie, se le seguiría recordando exclusivamente por ella. Así es, el éxito de Dragon Ball ha pasado a considerarse algo increíblemente fuera de lo común, y es que a día de hoy, raro es ver que alguien ni siquiera lo ha oído mencionar.
Muchos autores buscan aún la fórmula mágica que les permita convertirse en lo que representan hoy día Toriyama y su obra más conocida, y mientras tanto, las compañías de toda clase de merchandising siguen lanzando productos basados en Dragon Ball sin parar. Por supuesto, esto es algo que también afecta, para bien o para mal, al mundo de los videojuegos.
Que un anime popular cuente con su propio videojuego no es nada extraño en Japón. El hecho a remarcar en este aspecto es que una licencia recorra todo el mundo, y que cada título que salga basado en ella se convierta en éxito. Esto, en realidad, sólo ocurre con Dragon Ball, aunque llegó al punto en que sólo salen juegos basados en la segunda etapa, coronada por el anime con una “Z”, y justo cuando la licencia estaba a punto de ser exprimida hasta la extenuación, nos llega este Dragon Ball Origins, un título fresco, basado en la primera etapa de la popular serie, que abarca desde el inicio de la misma hasta el final del primer Torneo de las Artes Marciales, todo ello en un juego de acción y exploración que recuerda inevitablemente a The Legend of Zelda: Phantom Hourglass.