Siendo sinceros, tenemos que reconocer que “Monster Lab” tenía pinta de ser uno de esos juegos orientados al público más infantil que pasa sin pena ni gloria por el catálogo de DS. Pero detrás de su desenfadado y paródico estilo, se esconde una curiosa mezcla de géneros con planteamientos e ideas muy originales. Un título que, aunque no acaba de explotar todo su potencial jugable, presenta muy buenas maneras.
La historia, que recuerda en clave de humor a la del clásico de la literatura “Frankenstein”, nos sitúa como aprendiz de un pintoresco científico loco. A partir de entonces, nuestra labor consiste en crear estrafalarias piezas por medio de originales mini-juegos táctiles, y con ellas desarrollar nuestros propios monstruos. Después están los estratégicos combates, el plato fuerte del juego y, por desgracia, lo único que no nos ha acabado de convencer del todo, como veremos más adelante.
Con esta introducción no queremos llevar a engaños: su reducida dificultad y sencillo desarrollo (que no simple), demuestran que “Monster Lab” está pensado para los más pequeños de la casa; pero no por ello deja de ser un lanzamiento de calidad que puede convertirse en una de las opciones más interesantes para la portátil de Nintendo con vistas a estas navidades (para los usuarios más noveles, claro).