GRÁFICOS - Soul Bubbles -
De inspiración artística tribal (trísqueles y e imitaciones a la cultura celta por doquier), puede resultar poco alentador en un primer contacto (aderezado por las pobres ilustraciones) pero a un nivel más funcional, el juego cumple sin rechistar.
Combina escenarios 2D con enemigos y nuestro personaje modelado de modo poligonal, con harmonía y cierta plasticidad. Los escenarios están inspirados de nuevo en entornos naturales, concordando con la ligereza y el espíritu general del juego.
A tenor de una dirección artística tan mediocre (donde realmente el diseño del protagonista nos puede causar pesadillas), una vez en el propio juego no resulta especialmente molesta, a excepción del sprite de la burbuja, poco convincente.
Mapa e indicadores aprueban sin demasiado holgura en, sin duda, el apartado del juego más mediocre y olvidable pero que ni mucho menos nos llega a hacer perder el interés tras una apuesta tan rompedora y adictiva.
SONIDO - Soul Bubbles -
El apartado sonoro le da la mano al gráfico en cuanto a dirección artística, aunque en esta ocasión logra elevar la media ligeramente por resultar hamoniosa y en ningún momento protagonista o molesta.
Las melodías son de corte cándido y ambiental, para acompañar los niveles. En otro orden, se echa en falta algún tema principal más reconocible y que le logre dar algo de personalidad al impecable trabajo conceptual por parte de Mekensleep.
Los efectos sí son destacables por si mismos, en cuanto a pulcritud y efectividad, de echo sorprenden por su descarada manera de destacar. El soplido de nuestro avatar, las corrientes de aire o el sonido de burbuja son algunos de los más cuidados del catálogo.