INTRODUCCIÓN - Space Invaders Extreme -
Oh Space Invaders, uno de los iconos más reconocibles de nuestra industria. Lejos quedan parecen quedar ya aquellas historias que apuntaban a adicciones en Asia, empleos abandonados y alarma social entorno a la destrucción secuenciada de una serie de píxeles.
El clásico de Taito es una de las más brillantes y pragmáticas aportaciones que la industria del videojuego aportó al mundo. Mas allá de un mero símbolo pop, Space Invaders es un juego compacto, sin fisuras, inmortal y sin pretensión.
Con el paso de las décadas, el género llegó a evolucionar en varias direcciones (prácticamente podríamos calificarlo como el primer videojuego figurativo, por lo que este párrafo podría extenderse hasta el infinito) aunque el esquema en sucesivas revisiones siempre estaba prácticamente inalterado.
El resultado llevo, como a los clones y apócrifas secuelas de Tetris, a una desvirtuación del concepto original que normalmente nos hacía recordar con nostalgia el clásico de coin-op. Por primera vez, alguien se atreve a darle un giro nuevo a la moneda para encontrar, en esta versión extrema, el mejor desde el original.
Se ha modificado el estilo gráfico (a favor de un estilo más “retro-actual”, ya saben, apología al cultura basura y carácter contemplativo”), se han secuenciado las partidas, a favor de una jugabilidad más dinámica y se han incluido elementos de shmups más modernos, como ítems o especiales. En definitiva, se le ha lavado la cara a un título de forma radical, antes de medianías como llevábamos décadas soportando.