JUGABILIDAD - Teenage Zombies -
El desarrollo del juego es el siguiente. Partimos del comienzo de una fase y, para llegar al final, tenemos que sortear una serie de obstáculos con ayuda de las habilidades únicas de cada uno de los zombis protagonistas, por lo que a veces será necesario uno y a veces otro. Únicamente hay un zombi a la vez en el juego, que se desarrolla en la pantalla superior, mientras que en la táctil vemos a los dos zombis del “banquillo” en sus tumbas, y podemos seleccionarlos para salir a sustituir al que se encuentre arriba, simplemente con tocarlos.
Este estilo de juego recuerda bastante al clásico “Lost Vikings”, excepto por el detalle de que en el caso de los vikingos, todos se encontraban a la vez en juego y cuando abandonábamos a uno se quedaba en el sitio. El estilo de “Teenage Zombies” resulta más benevolente con el jugador, porque cuando dejamos a un zombi este vuelve a su tumba para esperar allí sano y salvo, y nunca necesitamos más de un zombi a la vez. Sin embargo, implica también que los tres zombis poseen una misma barra de energía. Cuando se acaba, como es lógico, nos toca volver a empezar el capítulo en el que nos encontremos.
Bien, cada zombi tiene su manera de acabar con los cerebros, y también sus propias habilidades únicas, a saber:
-Lori “Zurda” López rompe los frascos de los cerebros a mamporrazos con su mano buena (la única que tiene). Es la única de los tres que puede sujetarse a los bordes de las plataformas superiores. Además, puede estirar los tendones de su brazo para lanzarlo como un garfio, y sujetarse a plataformas a las que ni con su altura llegaría normalmente.
-Zack “Half-Pipe” Boyd utiliza para atacar su patinete, el cual propulsa con su columna vertebral. Puede atravesar bajísimos pasillos en posición de limbo, dar grandes saltos, y también impulsarse en las rampas para salir volando con su patín.
-Finnigan “Fins” Magee ataca con los tentáculos de su espalda, que también utiliza para trepar por las paredes o para colgarse de cables por los que se desplaza.
Además de esto, podremos recoger potenciadotes. Los potenciadotes son únicos de cada zombi. Lori puede utilizar herramientas variadas, como un paraguas o una aspiradora, mientras que Finnigan come cosas raras para expulsar distintos tipos de vómito, y Zack “tunea” de una u otra forma su monopatín.
Como veis, las acciones a realizar resultan así de lo más variadas. Sin embargo, normalmente cada potenciador se nos otorga con un objetivo concreto que debemos descubrir para avanzar, y no se nos dan muchas posibilidades de usarlos “porque sí”, debido al sencillo desarrollo del juego, un poco de tipo aventura.
Los enemigos a los que nos enfrentaremos se dividen en dos grupos: ratas y cerebros. Solo hay un tipo de ratas y no son un gran inconveniente, excepto cuando hay muchas, mientras que los cerebros son más peligrosos y los hay de varios tipos. El motivo de que separe a los enemigos de esta forma es sencillo: a los cerebros nos los podemos comer. Una vez nos hemos cargado el frasco que contiene a un cerebro alienígena, este cae al suelo y nosotros podremos recogerlo y zampárnoslo, recuperando así energía, lo cual resulta de lo más útil.
Respecto a los tipos de cerebro, tenemos los estándar, que vuelan y nos disparan; otros más grandes y pesados que se desplazan sobre ruedas; unos que se apostan en las paredes y techos y nos lanzan rayos; otros que viajan a cuatro patas mecánicas y nos mandan descargas; y también los dos tipos más peligrosos: unos que controlan mentalmente a grupos de humanos que nos disparan, por lo que resulta prioritario alcanzar el cerebro para que no nos maten; y otros telequinéticos, que nos lanzan objetos o bombas desde posiciones privilegiadas, normalmente.
Los siete escenarios constan, cada uno, de cuatro fases o capítulos y de un minijuego, que desbloqueamos a la mitad del escenario y podemos jugar desde entonces en cualquier momento, seleccionándolo en el menú (al igual que sucede con los escenarios en sí, cuando los superamos). Todos los minijuegos que se incluyen son muy divertidos, el juego casi podría merecer la pena solo por ellos. Los minijuegos se manejan únicamente con el lápiz táctil, y es donde, en este juego, se hace realmente uso de las funciones táctiles de la consola.
Algunos de los minijuegos que desbloqueamos normalmente, al terminar determinados capítulos, son, por ejemplo, uno en el que tenemos que encestar cerebros en una canasta, bajo la cual se encuentra nuestro colega zombi esperando para zampárselos; o uno en el que con “Half-Pipe” hacemos trucos de “skate” en una rampa, mientras intentamos comernos el mayor número de cerebros posible. En total hay 7, uno por escenario.
Además de estos, hay otro que se desbloquea recogiendo las partes de un cadáver que se encuentran desperdigadas a lo largo de los escenarios. Cuando las tenemos todas, tocamos sobre el cadáver descuartizado en la pantalla inferior y procedemos a montarlo en un tiempo determinado. Si lo logramos, recuperamos al 100% nuestra barra de energía.
Pero no se queda ahí la cosa. Por cada 10.000 puntos que consigamos jugando, desbloquearemos un nuevo nivel de dificultad de “El Reto de Gran Cerebro”. Este reto consiste en una serie de diez pequeñas pruebas de inteligencia y observación, al más puro estilo “Brain Training” (muy apropiado) pero con zombis y cerebros implicados, claro. Como podéis ver, el número de minijuegos es considerable.
Aunque la aventura central no da motivos por sí sola para ser rejugada, aparte de sus dos niveles de dificultad, los minijuegos aumentan la vida del juego. Además, si queremos desbloquear todos los niveles del Reto de Gran Cerebro tenemos que conseguir 50.000 puntos, y eso implica o bien pasarse todos los escenarios al menos un par de veces, o bien jugar mucho a los minijuegos, o ambas cosas.
La duración de la aventura central es casi correcta para un juego de este tipo, pero se puede quedar un poco corta. Por su parte, la curva de dificultad está bien estructurada y asciende regularmente según avanzamos, incrementando tanto la dificultad de los puzzles (que tampoco llega a ser muy alta) como el número y la peligrosidad de los enemigos.
DIVERSIÓN - Teenage Zombies -
El conjunto del juego resulta muy adictivo. No solo el desarrollo es realmente atractivo, sino que esto se ve complementado por la estética de dibujos animados, la música de película de miedo, y sobre todo por el humor que destila todo el juego, lo cual siempre es de agradecer. Además, está el handicap de que controlamos a unos zombis devoradores de cerebros, que, aunque el juego sea bastante benevolente en este sentido, sigue molando.
Por otra parte, tenemos también un buen puñado de minijuegos sin los cuales el resultado final no habría resultado tan completo.