INTRODUCCIÓN - Assassin’s Creed: Altair’s Chronicles -
Assassins Creed se convirtió en uno de los candidatos a Game of the Year del pasado año, por méritos propios. Aunque tuvo una campaña de marketing espectacular previa a su lanzamiento, que al final resultó más perjudicial que beneficiosa para el juego, el título tenía virtudes de sobra para hacerse con ese premio virtual al que sólo tienen acceso los más grandes.
Y Assassins era uno de ellos, contaba con una historia interesantísima y llena de profundidad que hablaba de caballeros templarios (tan de moda últimamente), sociedades secretas de asesinos y demás leyendas de la época mesiánica, desde un punto de vista de ciencia-ficción que tan buen resultado ha dado, por ejemplo, en obras literarias actuales. Todo esto nos lo presentaba con una narrativa excelente, a doble hilo argumental, y una jugabilidad llena de elementos secundarios que transcurría en escenarios enormes donde poder pasarnos horas y horas entre exploración, misiones opcionales e historia principal.
Ubisoft nos regaló un gran juego, un juego épico que no terminaba con la historia de Altair sino que tenía las suficientes subtramas implícitas como para hacernos pensar en toda una legión de posteriores videojuegos, donde se seguirán desarrollando todas las historias que no tuvieron la oportunidad de explicar del todo en este primer título.
Y el primero de ellos fue anunciado bien prontito, como no podía ser de otra forma y para aprovechar el tirón inicial, Ubisoft anunció una precuela llamada Assassins Creed: Altair's Chronicles. Para Nintendo DS.
Bien, en principio este anuncio podía parecer una locura, primero porque sabemos de sobra que la multiplataforma no le sienta nada bien a la portátil de Nintendo (los ejemplos son infinitos) y lo segundo porque este Assassins no era un juego como para poder adaptar a un cartucho tan pequeñito. Todo nos hacía temer un más que posible plataformas, que no tuviese nada que ver con el juego original más que por su personaje protagonista. El tema es que, sólo el hecho de tratarse de una precuela de una historia tan genial como la que nos ocupa, era motivo de sobra como para darle una oportunidad.
Pero no es así, Assassins Creed: Altair’s Chronicles no es una precuela de la historia principal; como mucho podría tildarse de spin-off carente de sentido y peso específico dentro de la trama que nos maravilló en el anterior título. En este juego nos presentan una aventura de Altair, sí, pero que bien podría ser una aventura de Lara Croft, del Principe de Persia o del Dr. Jones (tan de moda últimamente, también); podría ser cualquiera en la búsqueda de ese Santo Grial que custodian con tanto recelo los Caballeros Templarios, que es la aventura que vamos a jugar en nuestras DS. Ni rastro del Animus, ni rastro de Desmon ni de toda la intriga y el misterio del primer juego. Primera desilusión importante. Vamos a por la segunda.
Veamos, he de decir que nunca me habría esperado explorar kilómetros cuadrados de escenarios en mi DS; ni tampoco robar, extorsionar o asesinar de la misma forma en la que lo hacía con el juego para consolas mayores. No, no me esperaba nada de eso, pero Gameloft, como especialista en juegos para móviles que es, ha venido a diseñar exactamente eso: un juego para móviles; algo más largo, sí, pero un plataformas 'old school' sin ninguna profundidad al fin y al cabo, que sólo se sale de esa estructura para dar cabida a un par de minijuegos con los que justificar el uso del stylus. Ni una cosa ni otra, estábamos hablando de un Assassins y con este título de DS bajamos demasiado el listón.
Nos encontramos, como decía, con un plataformas de los de ir de “punto A” a “punto B”. La historia de la búsqueda del artefacto templario nos la van contando a base de diálogos en modo texto, en los que poco más que nos presentarán el nuevo mapa plataformero que vamos a jugar, que representará una de las cinco ciudades en las que transcurre la búsqueda (incluyendo las tres del juego original). Tendremos que abrirnos paso hasta el famoso 'punto B' de plataforma en plataforma, entre las cuales nos encontraremos soldados a los que tendremos que hacer frente si nos descubren. Para llegar al final de cada fase necesitaremos, puntualmente, robar algún objeto o realizar un interrogatorio con intimidación a algún personaje, los cuales realizaremos a través de minijuegos creados para simular tales acciones. Nada que no hayamos visto antes: sacar una llave de una bolsa con el stylus sin tocar el resto de objetos o tocar círculos numerados (que representan los puntos vitales del sujeto a intimidar) siguiendo un ritmo predeterminado. Nada nuevo. Los veremos más adelante.
Este es el planteamiento del juego, con estas bases han pretendido construir la nueva aventura de Altair. Veamos cada apartado en detalle para saber si han logrado un juego heredero del original (conceptualmente hablando, se entiende) o si por el contrario el “Assassins” del título ha sido sólo un ejercicio de “explotación”.